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Bloguear no tiene edad Junio 21, 2007

Posted by Radamés in Blogs, Sociedad.
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El periódico El Vocero de Puerto Rico publica hoy una reseña de la “blogger” más anciana del mundo. Se trata de Mara Amelia, gallega de 95 años, a quien su nieto le abrió una cuenta para que tuviera su propia bitácora en el Internet. Ella le dicta y él escribe y le ayuda a contestar los correos electrónicos que recibe. Esto demuestra que no existen límites de edad para ingresar a la blogosfera y para utilizar la tecnología disponible como entretenimiento. Tengo que destacar la participación del nieto de la Sra. Amelia, quien saca tiempo y tiene la disposición para ayudar a su abuela, un magnífico ejemplo a seguir. Otra muestra más de que nuestros viejos siguen siendo útiles y que hay jóvenes cuyos valores familiares no se han perdido.

Tecnología: Saber o no saber, esa es la cuestión Junio 21, 2007

Posted by Radamés in Sociedad, Tecnología.
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Acostumbro comentarle a mis estudiantes de Ciencias de Cómputos las diferentes variedades de expertos en tecnología que pululan por ahí, específicamente en el área de la computación. En en los 20 años que llevo enseñando he observado en particular estos cuatro. Si ustedes creen que falta alguno, me lo comunican y con mucho gusto lo incluyo:

  1. El profesional con formación académica y experiencia:  Estudió en una universidad o colegio debidamente acreditado, se ha mantenido al día asistiendo a talleres y seminarios, lee constantemente y complementa sus conocimientos académicos con experiencia en el campo.  Generalmente es reconocido como el “geek” de la familia y, lamentablemente, se espera que conozca desde cómo se ensambla una computadora, hasta cómo se arregla el microondas de la abuela.
  2. El que estudió computación, pero nunca la ha ejercido:  Este tiene formación académica, pero nunca ha trabajado con computadoras.  Lo que aprendió seguramente fue DOS y Windows 95, pero no se ha enterado de que existe Windows Vista y mucho menos Linux.  Si le preguntas te va a decir que sí, que sabe, pero después de cinco minutos de conversación y de intercambiar varios términos técnicos, parece que estás hablando en un idioma extranjero.
  3. El que “aprendió” leyendo PC Magazine y Computer Shopper:  Es frecuente verlo en acción conversando en cumpleaños, bodas y otras actividades sociales con sus pares.  Sabe lo que es un Procesador Pentium y posiblemente la diferencia entre una PC y una Mac, pero no le menciones palabras como “Registry”, BIOS y mucho menos “hack”.  Hay una excepción en este grupo: los que leen y realmente aprovechan la lectura, investigan, ponen lo que leen en práctica y saben incluso más que los del grupo #2.  Además cuando no saben algo, lo admiten y preguntan.
  4. El que repite lo que escucha:  Este es al más audaz, porque ni siquiera se toma la molestia de leer.  A lo mejor escuchó en las noticias alguna reseña de una consola de juegos o a su primo que es programador hablando de Java y simplemente lo repite como el loro si la más mínima idea de lo que está diciendo.  Estos, al igual que los del Grupo #3 son peligrosos, porque se atreven dar recomendaciones y “soluciones” a otros empeorando el problema original.  Estos son los que le dan un mal nombre a los profesionales que con mucho orgullo y dignidad ejercemos las Ciencias de Cómputos.

Por el grupo #3 y grupo #2 quisiera que los profesionales del la computación en Puerto Rico estuviéramos colegiados, como los ingenieros y los médicos.  Esto pondría un control en dos cosas:  la proliferación de “institutos” que supuestamente preparan al estudiante en seis meses (“are you kidding me???”) y la proliferación de negocios de venta y reparación de computadoras, donde personas irresponsables ensamblan y venden equipos que se convierten en dolores de cabeza para sus dueños. 

A las megatiendas que venden computadoras y accesorios relacionados, les recomiendo que sean más selectivos con los empleados que atienden a sus clientes en el área de electrónicos.  Éstos al menos deben tener un conocimiento mínimo en el área donde están asignados para que, por lo menos, puedan contestar preguntas básicas de lo que están vendiendo en lugar de balbucear, contestar disparates o sencillamente enmudecer; y que conste, la falla aquí es del que emplea y no adiestra a sus empleados.